Ovejas sin lobo
Ovejas sin lobo
La prensa aún en los tiempos actuales de información en directo por parte de las redes sociales, sigue siendo necesaria. Pero no la prensa en general, el periodismo. Hay que entender el periodismo como un ejercicio necesario en las sociedades modernas democráticas y de derecho. Es decir, el periodismo como ejercicio de investigación e información. Pese a que jamás he estudiado dicho campo, sé que debe ser bastante más de lo que nos encontramos actualmente. Algo más que simples representaciones de intereses, bastante más que el copia y pega de las agencias de noticias, mucho más que artículos con posverdades. El ejercicio del periodismo tiene la obligación de informar, de dar los puntos de vista de las situaciones, de hacer llegar al ciudadano la información que no está disponible de forma fácil o aquellas realidades que nos son ajenas y nos ubican.
Cuando una sociedad no está informada, no es libre y está plena de carencias. Carencias a nivel crítico, no posees información con la cual poder forjar tus propias ideas. La información real nos ayuda a tener una visión del mundo en el que vivimos, nos ayuda a poder denunciar las situaciones fuera de la ley o a solucionar problemas sociales fuera de nuestro entorno y no por ello menos preocupantes. La información moldea nuestra conciencia y, con ella, la manera en que comprendemos y habitamos el mundo. Por extensión, el periodismo y la figura del periodista real es esencial en un estado democrático actual.
Sé que no se puede ser totalmente objetivo, ya que el periodista nos guiará a través de sus ojos, es decir, de una visión ya prehecha. Por muy buen periodista que se sea, la objetividad nunca puede ser cien por cien. Pero algo muy diferente es la visión de un periodista a la hora de narrar un hecho y otra es que toda una publicación determine a sus trabajadores que sus artículos deben llevar implícita una tendencia. Esas son dos cosas diferentes, y la última, si se asemeja a algo, es al tipo de prensa propia de un estado dictatorial.
Es extraordinariamente fácil asumir que tu publicación tiene un target determinado y que escribes para ellos. Es fácil, extremadamente fácil, tener a los ciudadanos tan idiotizados que vayan a tu publicación, no para leer la realidad, sino para leer la realidad distorsionada que crees que tus lectores sí quieren leer. Eso es una confusión, los consumidores de prensa quieren estar al día, quieren leer la realidad. Probablemente les interesen más un tipo de noticia u otra, pero la verdad y no la posverdad debería ser lo que prevaleciera.
El poder de la palabra escrita no tiene límites, la capacidad de persuasión, de hacer ver que un axioma es real (sea el que sea), la forma en la que informamos a nuestras sociedades es también una forma de educarlas. Los que escribimos, ya sea prensa, literatura o cualquier otro tipo de expresión, estamos aportando ideas, contenido que nuestros coetáneos consumen. Y no nos confundamos, todo lo que leemos nos forma y muta como personas, somos lo que leemos (entre otras muchas cosas).
Por tanto, se hace necesaria una autocrítica del sector en busca de lo que algún día sí fueron y deberían volver a ser. Periodistas como voces en alto de todas aquellas personas que no pueden tener hueco para hablar, periodistas como instrumento para que las instituciones se vean presionadas por la opinión de aquellos que les han votado, en resumen, profesionales que cumplan con su deber social.
En mi país el estado de la prensa es deplorable, amiguismos, tendencias políticas, acusaciones falsas que jamás se revierten, medias verdades, sensacionalismo, copia y pega de noticias que puedes leer en varios sitios, sacadas directamente de las agencias de noticias, ausencia de voces que hablen de lo que se hace en sectores como la ciencia, demasiada atención al pan y circo que supone el fútbol o los temas frívolos y totalmente irrisorios. En mi país no tenemos una prensa de calidad. Podría contar con los dedos de mis manos y me sobrarían, aquellas voces que realmente merecen la pena leer. Aquellas que son capaces de ser críticos con todos los bandos, de abrirnos las puertas a visiones nuevas, a esa información que nos falta para poder tener una opinión completa. Y esos, los pocos, a veces son despedidos o degradados a medios que hacen que sus voces apenas lleguen y acaben, en cierta forma, enterradas.
Ser periodista, ser el capitán de una publicación ya sea en papel o en digital es ser responsable de la sociedad en la que estás viviendo. Porque las personas, como dije antes, pensamos a través de lo que leemos y vemos (ya que debemos incluir a la radio y televisión).
Si no se informa al pueblo, el pueblo se convierte en una oveja sin necesidad de perro.
Comentarios
Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero en comentar!